Me da por leer y acabo enamorándome de un texto que habla de cómo soy, os dejo aquí un fragmento y su correspondiente enlace:
"Sin embargo, a final de cuentas, las mujeres que se hacen las difíciles no son tan difíciles como aparentan. Existe una manera para llegar a su corazón: piensa en ella, échala de menos, sueña con ella, escríbele. No te garantizo que te amará, no te garantizo que no te rechazará; pero ten por seguro que ella, tal como le gusta leer cada tarde lluviosa, “valorará tu sencillo coraje de quererla”.
[...]
Así pues, amigo, las mujeres que se hacen las difíciles no son tan difíciles una vez que te revelan el primero de los muchos misterios que su larga melena ondulada contiene: lo único complicado con una mujer que se hace la difícil es lo mucho que ella puede llegar a hacerte feliz."
http://www.belelu.com/2013/07/no-te-enamores-de-una-chica-que-se-hace-la-dificil/
Y es que estas cosas dan que pensar, por una parte te asemejas con el personaje o te idealizas con ser así, pero en el fondo sabes que tienes parte de esa dificultad añadida, pero no por ser mujer, simplemente por ser tú, por ser tan exigente contigo misma que siempre quieres lo mejor de lo mejor, por no estar nunca conforme con nada, porque las conformidades son para débiles y tú tienes que decidir, por todos esos tópicos de las canciones de amor de los hombres hablando de su musa, tan difíciles de complacer, de comprender, pero tan dulces y delicadas a la hora de sentir.
Así somos nosotras, porque nos gusta ser así, puede que no seamos especiales, pero sí que somos muy distintas de la gran mayoría. Unas tienen pareja desde bien jóvenes, otras no tienen pinta de tenerla, pero nosotras es que no queremos tenerla, nos gusta experimentar, ver cómo pasa el tiempo, pero al final te acabas aburriendo de una misma persona que deja de ser especial y se convierte en otro más del mundo.
Pero, ¿sabéis qué? Siempre estará esa espinita clavada en tu corazón a la que querrás volver una y otra y otra y otra vez, porque sufrir una vez no te fue suficiente, y necesitas más, aunque él no quiera más de ti.
No irás detrás conscientemente, sino que dejaras piedrecitas caer de vez en cuando para que se dé cuenta de que estás ahí y sigues colada por él. Pero cielo, he de decirte que ese puede ser tu mayor error, puedes acabar cerrándote y perder hombres maravillosos por estar obcecada con él, y eso no debe ser sano.
Así que sólo te pido una cosa cuando acabes de leer esto, piensa de verdad si él merece la pena, de ser así síguelo intentándolo, y sino intenta olvidarlo, pero no con otra persona, sino estando en soledad, centrándote en tus seres queridos, tus mejores amigos y amigas, y en algún momento desaparecerá y hallarás a alguien que de verdad te merezca.
“No tengas prisa, el hombre adecuado llegará.”
“Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos… Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella…
Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejará de intentarlo… Se rendirán y buscarán a esa otra persona que acabarán encontrando.
Pero les aseguro que no pasarán una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más…
Todos saben de qué estoy hablando, porque mientras estaban leyendo esto, les ha venido su nombre a la cabeza.
Se librarán de él o de ella, dejarán de sufrir, conseguirán encontrar la paz (le sustituirán por la calma), pero les aseguro que no pasará un día en que deseen que estuviera aquí para perturbarlos.
Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias”
Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejará de intentarlo… Se rendirán y buscarán a esa otra persona que acabarán encontrando.
Pero les aseguro que no pasarán una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más…
Todos saben de qué estoy hablando, porque mientras estaban leyendo esto, les ha venido su nombre a la cabeza.
Se librarán de él o de ella, dejarán de sufrir, conseguirán encontrar la paz (le sustituirán por la calma), pero les aseguro que no pasará un día en que deseen que estuviera aquí para perturbarlos.
Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias”