" Yo el amor siempre lo he sentido de golpe.
No conozco otra forma de amar que a borbotones, cómo si se me saliera el sentimiento a presión.
Sin darme cuenta, un día descubro que te quiero y que cada palabra, cada gesto tuyo, me inducen a un estado catatónico en el que dejo de pensar y solo soy capaz de sentir.
Y me dan espasmos cuando noto tus manos reinventando mi cuerpo,
y me pierdo un poco más del mundo cada vez que tu lengua viene a hacerle compañía a la mía.
Y entre que me corro y no, descubro otra vez que te quiero y me reinvento/me reinventas.
Y lo demás,
todo eso que nos rodea y nos la pela,
todo lo vivido hasta ahora,
cada huella previa en nuestras pieles,
es historia.
Y me hace feliz sentir que lo nuestro
no forma parte de esa historia,
porque lo nuestro es
el ahora,
el suspiro,
la vida,
la realidad."
Y esto me lleva, a decir que nunca abandoneis la posibilidad de amar, bueno, el verbo amar es algo fuerte, digamos la posibilidad de conectar con alguien. Ya sea en con cuerpo o con su mente, porque no sólo existe la conexión mental, sino la física también, ya que son igual de poderosas y necesarias.
No puedo decir que me haya faltado gente con la que haber conectado, porque no es así, he tenido la suerte de conocer a grandes personas y llegar a esa maravillosa conexión mental de la que hablaba, pero por desgracia la que yo creía que era nuestra conexión física era una mera ilusión que poco a poco fue dando paso a la realidad. Y lo mismo me ha ocurrido cuando he mantenido una satisfactoria conexión física, que la mental no era para nada lo que yo necesitaba.
Y es que lo sé, y lo siento, soy muy exquisita en cuanto a personas, pero en el fondo todos deberíamos de serlo, nada de conformarse con el primero que te diga cuatro carantoñas y tenga la cara medio decente, disculpadme pero no, vale que quizá nunca encuentres lo que crees merecer, pero eso será porque esperas encontrar más de lo debido. Hay que ser exquisita pero ser realista, e ir acorde con la realidad.
Y con todo esto quiero deciros que hoy estoy desdichada por culpa de los hombres, y no sé si es porque me exijo mucho o les exijo poco a ellos, últimamente no espero nada de nadie, a veces ni si quiera de mi.
Pero por suerte esto va cambiando, noto que se acerca el otoño, los compañeros van volviendo y dentro de nada el café de los viernes se tornará realidad. Y sobre todo, yo voy cambiando, y como siempre a mejor.
No os asfixieis en este mundo lleno de aire, y no os metáis en una burbuja en la que creéis estar a salvo, salid y arriesgaos, porque lo peor que os puede pasar no es perder gente, sino perderos a vosotros mismos.