viernes, 23 de mayo de 2014

No hay manera

Llegar a la conclusión de que vas a ser débil y asustadiza toda tu vida no es nada bueno, acabas por destrozarte, y yo me voy destrozando poco a poco porque veo cómo va desapareciendo gente de mi vida y no hago nada por miedo a lo que pueda suceder, acabo con gente que no es para mi y que muchas veces acaba haciéndome daño. Pero siempre vuelvo una y otra vez a aquello que no me conviene, pensando que quizá eso me haga fuerte.

Aunque un enlace a la leyenda del hilo rojo me hizo tener ilusión, porque acababa con una cita de Paulo Coelho sobre el amor y los amantes, y me gustaría que la leyerais.

“Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos… Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella…
Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejará de intentarlo… Se rendirán y buscarán a esa otra persona que acabarán encontrando.
Pero les aseguro que no pasarán una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más…
Todos saben de qué estoy hablando, porque mientras estaban leyendo esto, les ha venido su nombre a la cabeza.
Se librarán de él o de ella, dejarán de sufrir, conseguirán encontrar la paz (le sustituirán por la calma), pero les aseguro que no pasará un día en que deseen que estuviera aquí para perturbarlos.
Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias”
Sólo os digo que estoy llorando, después de leer esto siempre lloro, porque sé que tiene razón.
Yo sé quién es mi segundo gran amor, y duele, no os podéis imaginar cuánto duele, el saber que no vais a poder estar juntos, no por falta de compatibilidad o de amor, sino por falta de fuerza y perseverancia.

En el fondo sé que soy idiota por pensar estas cosas, porque cada persona es distinta y ve las cosas de otra manera y actúa diferente frente a las situaciones, pero soy así, me aferro a un clavo ardiendo si hace falta, aunque luego tenga que curarme las heridas.

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